Crisis por COVID-19 como una oportunidad de perfeccionamiento académico

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Crisis por COVID-19 como una oportunidad de perfeccionamiento académico 

  • A pesar de la incertidumbre provocada por no poder volver al país según lo planificado, dada la situación de emergencia sanitaria, el estudiante de Doctorado Diego Molina supo obtener beneficios para su desarrollo como científico. 

Hace pocas semanas, regresó de Europa el estudiante del Programa de Doctorado en Ciencias Geológicas, DCG, de la Universidad de ConcepciónDiego Molina Ormazábal. Una estadía en el Laboratoire Geóazur, ubicado en Niza, Francia, programada para tres meses se extendió a casi un año, ante las medidas sanitarias impuestas por la emergencia mundial de la pandemia por COVID-19.  

En primer término, esta pasantía de investigación se gestó en conversaciones entre el Director del Departamento de Ciencias de la Tierra UdeCDr. Andrés Tassara Oddó, quien, además, dirige la tesis doctoral de Diego, y el investigador del GeóazurJean-Paul Ampuerosismólogo peruano radicado en Francia. “Mi tesis, explica Diego, “busca incorporar modelos numéricos para entender de mejor forma el ciclo sísmico, herramienta muy bien conocida y desarrollada por Jean-Paul. Por eso, nos reunimos los tres, vía Skype, y comenzamos las primeras reuniones a inicios del año pasado para concretar esta visita. 

El Dr. Ampuero es una autoridad mundial en la simulación numérica del ciclo sísmico y ha desarrollado algunas herramientas computacionales de punta que permiten estudiar la influencia de una serie de parámetros mecánicos en la evolución del stress y el deslizamiento en fallas sismogénicas a escalas de miles de años”, detalla Tassara. “Siempre me ha interesado el trabajo que Jean-Paul y su grupo realizan y desde hace varios años queríamos aplicar dichas herramientas a estudiar el basto abanico de fenómenos sísmicos observados en el margen chileno. La pasantía de Diego nos permitió implementar esa colaboración de excelente forma”, agrega el también director alterno del Núcleo Milenio Cyclo 

En tanto, el Director del DCGDr. José Luis Palma Lizana, destaca que “en este Programa de Doctorado siempre apoyamos y buscamos oportunidades para que nuestros estudiantes realicen estadías en el extranjero, para que puedan crear o fortalecer relaciones de colaboración con importantes investigadores internacionales, y también para que conozcan cómo se trabaja y se desarrolla la investigación en otras instituciones. Sin duda que las pasantías internacionales también llegan a ser una experiencia personal inolvidable. En el caso de Diegolamentablemente su estadía se vio afectada por la pandemia, pero Diego pudo salir adelante y aprovechar el tiempo que estuvo allá de la mejor manera posible”. 

Diego junto a un grupo de investigadores y estudiantes de Geóazur a principios de 2020. A la izquierda, de pie, el Profesor Jean-Paul Ampuero

En cuanto a los objetivos científicos de su estadía, Molina explica que “lo principal era aprender el uso de un software para desarrollar modelos numéricos para reproducir el ciclo sísmico y, a partir de eso, comprender de mejor forma, la física o los procesos físicos que podrían suceder durante el contacto de placas, y así, obtener pistas sobre la nucleación y segmentación de terremotos de subducción”. En Geóazur, Diego trabajó en el grupo de investigación SEISMES, que, “a grandes rasgos”, explica, se dedica a investigar la física y dinámica de los terremotos, buscando entenderlos mediante distintas técnicas y teorías”. 

En cuanto a su experiencia ante a la emergencia acelerada de la pandemia registrada en Europa durante los primeros meses de 2020, Diego detalla que, durante las primeras semanas de llegado al Viejo Continente, la situación era normal, en general. “Los casos recién comenzaban a aumentar y en Francia a la fecha no habían más de 100 casos. Durante febrero cuando llegué allá, los casos subieron repentinamente, e Italia que estaba al lado se encontraba en un escenario devastador. Repentinamente, el gobierno decreta cierre de fronteras la primera semana de marzo y la cuarentena total. Mi pasantía sería de 3 meses, la idea era regresar en mayo, sin embargo, mi vuelo fue cancelado, no se sabía cuándo las fronteras volverían a abrir, por lo que mi incertidumbre era gigante. Tenía algo de miedo y frustración”, expresa sobre esta compleja experiencia personal.  

En la práctica, explica Diego, al inicio de la pasantía tuvo oportunidad de desarrollar sus actividades de forma normal. “Al principio todo super presencial, de hecho, trabajaba en la misma oficina que mi profesor. Había seminarios todas las semanas, pero ya el primer mes de cuarentena básicamente todo se paralizó. De todas formas, como pude, traté de seguir avanzando y tenía la suerte de vivir al lado de mi profesor, por lo cual estuvimos en comunicación casi todos los días y pudimos avanzar y desarrollar los objetivos que tenía en mente”.  

Recién en julio”, continúa, “pude volver al instituto a trabajar algunos días por semana, pero los seminarios, reuniones o charlas era todo remoto”. Sin embargo, mientras la situación sanitaria europea mejoraba lentamente, en Chile ocurría todo lo contrario, por lo que su regreso a nuestro país se retrasaría aún más. “Sumado a que ya estaba desarrollando un tema interesante de investigación relacionado a barreras sísmicas, decidí enfocarme en ello y aprovechar la mayor cantidad de tiempo allá para poder avanzar más aprovechando todas las herramientas que allá estaban a mi disposición”. 

En definitiva, este retraso en su regreso al país, explica Diego “trajo muchos más beneficios, sin lugar a duda. Ahora mirando hacia atrás, mi desarrollo como científico se favoreció, pero, además, a nivel personal creo que crecí mucho y eso me genera mucha alegría. Por otro lado, me hice cercano a muchos grupos de investigaciónademás de hacer muchas amistades”, afirma y detalla que “mi estadía allá me permitió avanzar muchísimo en una investigación bastante novedosa que espero poder finalizar en los próximos meses con la redacción de un paperque ya estoy desarrollando. 

En lo formal, para poder extender su tiempo en Europa hasta que pudo regresar en diciembre, Diego obtuvo la extensión de su visa. “Por otro lado, el Profesor Tassara junto al proyecto Cyclo en el cual trabajo, me apoyaron siempre, tanto de forma anímica como financiera y, por supuesto, científica. Al mismo tiempo Jean-Paul también me apoyo de igual forma, por lo cual me siento completamente agradecido y contento

 

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