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Junio 14, 2026Wiñol Tripantü: volver a mirar los ciclos de la vida
- Hoy, en 2026, vivimos en una sociedad que exige productividad permanente, incluso en el trabajo comunitario y nos empuja a mirar más pantallas que cielos o ríos.
Desde tiempos inmemoriales, mucho antes de la imposición del calendario gregoriano, los kuifikeche yem (antepasados fallecidos), observaban el movimiento del sol, la luna y las estrellas para organizar la vida comunitaria y los ciclos de siembra, descanso y cosecha. No necesitaban relojes ni aplicaciones: miraban el Wenu Mapu y el territorio para saber cuándo venía un nuevo ciclo.
Hoy, en 2026, vivimos en una sociedad que exige productividad permanente, incluso en el trabajo comunitario y nos empuja a mirar más pantallas que cielos o ríos. Esa rutina nos va arrancando del territorio, de nuestro propio cuerpo y de la posibilidad de sentir en qué momento del ciclo estamos.
En ese contexto, el Wiñol Tripantü no es “el año nuevo mapuche” como mera traducción del año nuevo occidental, sino el comienzo de un nuevo ciclo de la vida: la nueva salida del sol tras la noche más larga del año, cuando la naturaleza comienza a renovar sus fuerzas. Es un tiempo para agradecer lo vivido y pedir newen, fuerza para lo que viene, en diálogo con la tierra, el agua, el fuego y el cielo.
Muchas comunidades se reúnen en torno al fogón, pasan la noche en conversación y, antes del amanecer, realizan baños ceremoniales en ríos o vertientes para renovar cuerpo y espíritu, para luego compartir alimentos y juegos que fortalecen la memoria y los lazos entre generaciones. No es un espectáculo, es una práctica viva de reciprocidad con la Mapu, y la biodiversidad, el itrofill mongen.
Hablar de Wiñol Tripantü también exige nombrar con claridad que los pueblos originarios no son “nuestros” pueblos en sentido paternalista: existen con historia, lengua y sistemas propios, dentro de un Estado llamado Chile, pero no gracias a ese Estado ni subordinados ontológicamente a él.
En plena crisis climática y en territorios atravesados por el extractivismo, celebrar Wiñol Tripantü para el pueblo Mapuche, el Machaq Mara, el Inti Raymi para los pueblos del norte, andinos es un acto espiritual y político: afirmar que seguimos aquí, defendiendo la posibilidad de habitar este lugar desde
otros tiempos y otras formas de vida.
Somos semilla; cada ciclo es una nueva oportunidad de germinar juntos, y seguir resistiendo la invisibilización de la existencia de los pueblos originarios, todavía estamos vivos, petü mongeleiñ.
Itrofill mongen kom wengetuay!
Kom taiñ newen wüño newentuay!
Por: Aramis Cabanillas Olmos y María Esperanza Aravena Hernández del Grupo de Estudios Interculturales, Urbanos y Territoriales, GRIUT UdeC




